I. El entono económico y político, y el dinamismo del sector detallista

     I.1 Situación actual y perspectivas

La economía mexicana se caracteriza por tener un desempeño superior al mundial y, simultáneamente, por su incapacidad para deshacerse de pesados frenos que impiden su pleno desarrollo. México mantiene pendiente la implementación de políticas promotoras de productividad, competitividad y reducción de los abismos sociales.

Después del severo golpe impuesto a nuestro país por el colapso financiero y la recesión internacional, la recuperación ha sido evidente: crecimientos del PIB de 5.5 por ciento en 2010, 4.5 por ciento en 2011 y 4 por ciento en el 2012. Se espera que en el 2013, la economía crezca más del 3.5 por ciento, por encima del promedio de la OCDE y del continente americano.

El dinamismo de nuestro país se debe en buena medida a la solidez de las políticas macroeconómicas y a la supervisión financiera. La ausencia de tales controles clave fue, justamente, la causante principal de la crisis financiera en otros países, mayormente en varios europeos y Estados Unidos.

El crecimiento del sector detallista ha superado tradicionalmente al de la economía en su conjunto. En las últimas dos décadas, la superficie de piso de ventas de los Asociados de la ANTAD ha aumentado a un ritmo anual promedio del nueve por ciento, más de tres veces el ritmo promedio del PIB en el período.

El año de 2009, a pesar de que la economía nacional se desplomó en 6.1 por ciento, las ventas de nuestro sector aumentaron en 2.1 por ciento real. En los años sucesivos registraron un repunte aún mayor de 4.9 por ciento en el 2010, 7.8 por ciento en 2011 y de 6.5 por ciento en el 2012

En el cuatrienio entre 2010 y 2013, la economía mexicana tendrá un crecimiento real acumulado de 7.3 por ciento, mientras que el de las ventas de los Asociados de la ANTAD será de tres veces más, cercano al 23 por ciento.

Al interior y fuera del país los análisis sobre la economía mexicana subrayan los enormes costos de oportunidad por no emprenderse las políticas apropiadas.

Los estudios siempre apuntan hacia el mismo sentido: El favorable cambio que podría tener México de emprenderse los cambios necesarios. El estudio de Futuro Para Todos, editado por el CEESP y el IMCO, demuestra cómo podría crecer el país 3.5 veces en los próximos treinta años, de adoptarse las transformaciones de fondo.

Naturalmente, tales señalamientos no pueden pasar inadvertidos, por partidos, por la ciudadanía y menos aún por los futuros gobernantes.

La transformación requerida exige aceptar con realismo el diagnóstico nacional: crecimiento mediocre con creación de empleo insuficiente y pobreza aguda son consecuencias de la incompetencia para lograr acuerdos.

Así es que este gobierno debe caracterizarse por procurar, negociar y operar mayorías capaces de aprobar las transformaciones de fondo en los campos hacendario, laboral, energético y, desde luego, en seguridad. Ello redundará en una mejoría de la competitividad en general.

La eficiencia de los aparatos de gobierno ha descendido casi hasta el inmovilismo. Las fuerzas políticas, cacofónicas y sin acuerdos, parecen estar sobre una bicicleta fija.

No en balde, entre diversos grupos sociales la población le asigna una de las más bajas calificaciones a la credibilidad y prestigio de los políticos.

El sector empresarial se ha esforzado constructivamente para aportar soluciones y una visión del futuro del país.

En esa agenda, el Consejo Coordinador Empresarial se ha apoyado en todos los organismos empresariales que lo componen. De esta manera, no solamente se logró del Presidente Electo la suscripción de una serie de propuestas relativas a los grandes temas nacionales sino la definición en el CCE de los programas transexenales en los que habrá el gobierno de poner atención.

Por su cobertura, naturalmente los Asociados de ANTAD en muchos aspectos tienen que ver con esa agenda. Un punto específico, por ejemplo, fue la inclusión en esa lista del programa de EL BUEN FIN. No obstante, siempre estamos interesados en la solución de los problemas y retos educacionales, energéticos, laborales, hacendarios y de seguridad.

   I.2 Inflación en 2012 y 2013

La inflación anual medida por el índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) alcanzó 3.82 por ciento en diciembre de 2011.

En el primer semestre de 2012 la Encuesta Sobre las Expectativas de los Especialistas del Sector Privado del Banco de México señalaba que la inflación al cierre de 2012 estaría por debajo de la cifra observada al cierre del año anterior, incluso anticipando un nivel de 3.65 por ciento en el levantamiento de la Encuesta de mayo. Por otra parte, el pronóstico de la ANTAD para el cierre del año se mantuvo estable en 3.85 por ciento hasta julio.

La inflación anual observada disminuyó de 3.82 por ciento en diciembre de 2011 a 3.41 por ciento en abril de 2012. En mayo y junio se presentaron repuntes en este indicador llevándolo a 3.85 y 4.33 por ciento, respectivamente. Estos aumentos en buena medida obedecieron a un efecto aritmético que se generó porque los precios del jitomate en los mismos meses de 2011 registraron una fuerte caída y al comparar dichas cotizaciones con las obtenidas en 2012, se obtiene el aludido repunte.

Sin embargo, en la segunda quincena de junio se presentó una epidemia que forzó a la matanza de 22 millones de gallinas ponedoras. El consecuente desabasto generalizado de huevo ocasionó un significativo aumento en su precio, así como en la carne de pollo empleada como sustituto.

A la crisis del huevo en junio se sumó un aumento considerable en los precios de los granos en los mercados internacionales. Aunque los precios a futuro de la soya, el maíz y el trigo empezaron a descender en agosto, es muy probable que afecten la inflación de 2012. Los eventos descritos impactaron la inflación anual que continuó en aumento hasta alcanzar 4.77 por ciento en septiembre.

Las alzas de precios en los productos pecuarios (huevo y alimentos cárnicos) van a terminar de diluirse hasta finalizar 2012. En consecuencia, se ha venido dando un cambio en las expectativas de inflación. Al cierre de 2012, se ubica entre un mínimo de 4.15 (Encuesta del Banco de México) y un máximo de 4.35 por ciento (proyección de la ANTAD).

      I.3 El sector empresarial ante los conflictos postelectorales

Durante el trimestre que siguió a los sufragios, particularmente en los meses de julio y agosto, el sector empresarial dio un apoyo amplio y efectivo para salir en la defensa de las empresas y de los principios básicos de convivencia comunitaria. Vale destacar las siguientes acciones llevadas a cabo:

i. Desplegados en la prensa nacional del CCE, CMHN, la ANTAD y otras organizaciones empresariales.

ii. Cartas de la ANTAD a la Presidencia de la República, Procuraduría General de la República y Secretaría de Seguridad Pública; también al Jefe de Gobierno, Procurador y Secretario de Seguridad; y mensajes escritos y comunicaciones directas con el Presidente del PRD.

Legalidad, solicitud de intervención a las autoridades, el derecho de trabajar y vivir en paz, y la necesidad de no afectar prestigios ni patrimonios de personas y empresas fueron argumentos constantes en todas estas manifestaciones ante el gobierno y la opinión pública.

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